29 marzo, 2006



Capítulo 8

Macarena no sabe nada de esta historia y hay quien me pide que exponga sus piernas en este blog. Comprendo la curiosidad, o el morbo, pero no será posible complacerlos. Con suerte se toparán con sus muslos en La Mariscal y, si alcanzan a verlos, fíjense en el pequeño lunar que tiene en el centro de la rodilla izquierda, entonces se dirán: ahí va Macarena, la de El Apestado.

Y si alguien lleva el nombre que debe, esa es Macarena. Por eso será fácil que la identifiquen. Y aunque ya harto he dicho sobre su principal atributo, sus piernas, no quiero dar más señas. En cierto modo me siento un perro al hablar de ella en estos términos pero nada más lejos de mis intenciones el de exponerla a la opinión ajena. Solo intento confesar una adoración, casi fetichista, hacia sus macanudas piernas de Miss. Enredado en ellas, olvido las amarguras del día a día y por tanto no podían dejar de aparecer en estas desvergonzadas confesiones.

Puesto que he empezado, debo contarles que sus piernas me siguen hasta en sueños: como siempre me encuentro atrapado en corredores sin final, rodeado de puertas que no se abren. Mas en una de ellas, como una invitación para liberarme, aparecen las pantorrillas de Macarena, veladas tras la penumbra del lugar. Cuando creo que estoy por alcanzarla, vuelve a desaparecer. De pronto, el escenario cambia y la luz se impone. La blancura de sus muslos se desdibuja ante tanta claridad y vuelvo, entonces, a caer en los abismos de una búsqueda sin fin. Solo cuando siento bajo las sábanas sus sedosa textura recupero la calma y vuelvo a dormir como si me encontrara, al fin, entre la nube de su pubis.

Tal es la pasión que sus muslos producen que Samuel, durante su época de perro, como la llamaba yo, se dedicó a morderlos como si fueran manzanas maduras. Se metía bajo las sábanas con el pretexto de que lo busquemos. Generalmente Macarena no se movía, dejaba que yo participara del juego y tocara al descuido su piel. Cuando el monstruo de la oscuridad, o sea yo, alcanzaba a Samuel, este se arrastraba a refugiarse entre las piernas de su madre que, resignada, se quejaba de los juegos que deshacían la cama y la calma. Un buen día, en el furor de la aventura, Samuel atacó con sus dientes de leche los muslos deslumbrantes de su madre. Al instante, oímos un grito lastimero que nos llenó de espanto, nos dejó mudos y nos arrancó de raíz de nuestra dulce cueva.

Desde entonces, las piernas de Macarena fueron el platillo predilecto de Samuel. Hasta en los lugares y momentos más inesperados daba su mordisco implacable, como aquella vez que la atacó bajo la mesa de un restaurante, lo que provocó no solo el grito y la furia de Macarena sino que en el revuelo general la mesa entera se vino abajo con nuestro almuerzo intacto. La comida llegó a su fin tras ese único bocado: el que Samuel dio a las piernas de su madre.


Quehaceres domésticos

Tuve que arreglar los cajones del ropero de Samuel. La madera cedió ante el peso de lo que contenían. Pasé media mañana machucándome los dedos y echando pestes contra mí mismo, por inútil. Con dificultad cambio un foco.

Aproveché para hacer una selección de su ropa pues tiene mucha que ya no le queda. La funda que recogí la iré a dejar en el hospital de niños aunque tenga que hacer el viaje expreso. ¡Aunque también podría venderla!


Menú del día

Almuerzo de 1.50 en la fonda de la esquina. Sancocho grasoso, arroz con carne asada y ensalada de rábanos, agua con naranjilla y gelatina amarilla. (Parecía que al arroz se le había caído un pedazo de carne encima, no que la hubieran puesto a propósito)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ni morbo ni fetichismo, solo que la describes tan bien que entró la curiosidad por conocer esas piernas. En fin es tu mujer y tu decides. Con este último post veo que mejora tu manera de escribir, aunque no se cuantos están leyendo este blog me parece muy interesante. Pense que ya no ibas a escribir.
En fin...creo que mejor ni le cuentas a Macarena del blog, seguro le molesta eso de describir sus piernas.
saludos

volan dijo...

Jajaja oiga esta chevere su blog

Anónimo dijo...

Enjoyed a lot! » »