02 octubre, 2007

Capítulo 77



Hay días en los que tengo que salir del hostal para hacer algunos trámites y, esos son momentos muy agradables para mi. Luego de trabajar por la noches, ahora me doy cuenta, perdí, entre otras cosas, la capacidad de asombrarme con las escenas diurnas más banales.

No dormir bien me tenía nervioso todo el tiempo, siempre estaba a punto de estallar, la paciencia desapareció, no así las canas. Y todo esto se reflejaba en mis relaciones más intimas. Dejé de jugar con Samuel, de leerle cuentos, de soportar sus niñerías mientras sacaba a flote mis vejeces.

Macarena tuvo paciencia pero varios fueron los episodios en los que estuvo a punto de darme una bofetada bien merecida mientras yo tendía al ostracismo, a la autocompasión.

Así que salir a la calle, hacer la cola en el banco o comprar alguna cosa en el supermercado, con capacidad de asombro, no comiendome mierda por tener que hacerlo, me acerca más a la humanidad que mi cuerpo, mi apestoso cuerpo portaba antes.

3 comentarios:

Atrapasueños dijo...

las cosas simples de la vida siempre son las mas interesantes, la foto es una clara muestra de ello

Atrapasueños dijo...

las cosas simples de la vida siempre son las mas interesantes, la foto es una clara muestra de ello

Alejandra dijo...

Hay escenas diurnas notables.
Se siente muy honesta la descripción de tu perfil, llama la atención...
Suerte y saludos