01 octubre, 2009

Capítulo 126 (El Apestado)

Me quedo. Un anónimo comentario del post anterior me motiva, más que los otros ha hacerlo.

“Sin animo de ofender, pero cuando empece en el mundo blogger hace unos dos años, pase por este blogger y tenía el mismo contenido!; que lamentable que en 2 años tu manera de ver la vida siga siendo la misma, con el mismo sentido de sentir y trasmitir que la vida apesta.

Busca a Jesus y el cambiará tu vida.”


Me encanta, siempre me ha encantado recibir este tipo de mensajes, son mi fuente de inspiración, motivo de mis más apasionadas divagaciones aunque no entienda, del todo, que alguien se atreva a sugerirme que busque a Jesús, el de la Cruz, cuando he mostrado hasta el cansancio mi incredulidad, he hecho manifiesto mi ateísmo.

Y sí, como dice el anónimo comentario, “sigo con el mismo sentido de sentir”. Mi formación científica, me impide creer en fantasmas, adorar imágenes, esperar que algún símbolo sobre la cabecera de mi cama me libere de la tragedia, o me otorgue la gracia de la vida eterna.

Tampoco creo que mi actual situación, que se extiende según el lector desde los inicios de esta aventura bloggera, fuera a cambiar si voy a misa, doy limosna o cuelgo un escapulario sobre mi pecho. Y aunque respeto al que quiere hacerlo, (en la misma medida que respecto a quien se tatúa, o a quien le gusta que le azoten), un tema que no soporto, es que me quieran meter en la religión, como mi evangelista hermano, pues esta es una cuestión de fuero interno.

Si alguien sabe sobre esta intolerancia al discurcito religioso son los propios evangelistas que domingo a domingo vienen a tocar mi puerta y que reciben el furibundo carajazo de alguien a quien no le gusta que le jodan la vida, o se metan en sus creencias, sobre todo en domingo.

Ya me he imaginado varias veces, yo, con un manifiesto a cuestas, golpeando la puerta de casa de los vecinos, en el intento de convencerlos de que Dios no existe…

Si mi situación parece ser la misma que hace dos años, o más, no se debe a que Dios me haya castigado, o que yo esté lejos de Ël. Yo soy el único dueño y responsable de mi vida. Y reconocerlo, no apesta.

8 comentarios:

Nadia dijo...

Tal vez es un Jesús que va a ser socio en tu casa-hostal???

ajjajaja

LeX dijo...

Bueno desde hace rato que le vengo sugiriendo ke se pegue una buena ducha, no que crea en kukos tampoco, como bien dice, usted es el unico dueño de su pestilencia, jojojo ademas todos sabemos ke en el fondo usted esta bien limpio con Jabon Aless.....

Saludos y siga hediendo! ke es su vida!

taita pendejadas dijo...

En cambio yo sigo disfrutando de este blog desde que vine por aquí. Me encantó eso de ir de casa en casa... yo también he tenido que descargar mi ira contra estos "dueños de la verdad", imaginando irrumpir en una reunión de culto, con un libro de Ciorán en la mano, gritando: "arrepiéntanse por creer en la salvación, cuando este libro sagrado nos dice que nada tiene sentido"... jajajaja.
Un abrazo, Apestado...

Fátima dijo...

A mí también me parecería muy interesante que vayas de casa en casa predicando que Dios no existe.

Si intentan meterte preso o quemarte por hereje, siempre podrás aducir que estabas haciendo un estudio sociológico.

Efren (a.k.a. Ludovico) dijo...

Creo que al final de todo, la exposicion prolongadsa a la religión debe ser como al asbesto. provoca daños en la cabeza

LUIS VELA III (EL NEGRO) dijo...

Ese vitalismo a flor de pie en esas ;ultimas lineas. No vaya hacer que lo confundan con Neo-Positivista crónico.
Jajajaja.
Saludos enmascarado.

Martín dijo...

Los que creen tener la verdad son los portadores de las mentiras más grande que se hayan difundido sobre esta tierra. No hay que dar consejos a quien no te los pide, es una cuestión de respeto. Saludos.

Anónimo dijo...

Sigo leyendo entusiasmada, no hay peor coñazo que un católico convencido, esos "iluminatti" que pretender salvarnos a todos nosotros, ignorantes de la verdad.
Pero rascamos un poquito y son un gran ejemplo de intolerancia, mala fe, toxicidad y falta de sentido del humor. Para tener a Dios de su parte qué amargados están.
Nuevo abrazo desde España, tierra de impenitentes sotanas y Torquemadas irrespetuosos del libre albedrio.

Rebeca