01 junio, 2009

Capítulo 120

A veces se me hace que mis comentarios podrían interesar, pero me equivoco. Debo corregir y limitarme al relato, a la descripción pura y fría de esta pestilente vida, aunque en el transcurrir de los días, casi nada de lo que ocurre merece una línea.

Talvez lo más relevante ha sido la adquisición de un perro para mi hijo. Hace unas semanas fuimos al albergue donde se acoge a los perros sin hogar, y escogimos uno, el cachorro menos feo. Pero lo más importante de esta anécdota, no es el hecho mismo, sino la cara de Samuel al ver reunidos en un mismo lugar a tantos perros que se frotaban contra él, en una demanda lastimera para que los considerara el elegido. El niño se daba vueltas desconcertado, sin saber qué hacer, a cual elegir, a cual dejar abandonado a su suerte, en medio del pestilente olor de la jauría.

Mientras estábamos ahí, llenando las formalidades necesarias, una pareja llegó a firmar la declaratoria de abandono de un perro adulto, un boxer, si no me equivoco. Cómo alguien puede hacer eso, me preguntaba, sin comentar nada con Samuel pues de hacerlo, se hubiera conmovido aún más y hubiera preferido ese perro adulto, al cachorro, blanco con negro, que ahora nos hace las noches imposibles.

Claro, como era de esperarse, el perro ya ha mordido, entre juegos, varias veces a Samuel con lo que ha declarado, entre lágrimas y gritos que odia al animal, para de inmediato olvidarse del incidente y seguir jugando con su mascota, que sufre, igual que él, cuando el niño le jala las patas delanteras y le hace bailar.

Yo soy el malo, el macho alfa al que el perro sigue a todas partes, aunque intento que Samuel sea quien le de la comida y se convierta así en su perro, más que en el mío. Soy también el que ejerce mano dura para educarlo, para enseñarle la difícil tarea de orinar en el jardín, y no en la alfombra, y de cacar afuera, y no junto a mi cama.

Macarena es la que concilia, la que consuela al mordido, la que trata de razonar con el irracional.

El perro, Cuico, nos ha cambiado la vida, ha hecho que esta sea menos pestilente, pese al olor.

13 comentarios:

Rockolero Jack dijo...

Con su perrito de 8 Sucres!

Y su amigo fiel siempre será para jugar... Le hará sonreír y que sea feliz...

Esaes!

nelsonesteban76 dijo...

Saludos Amigo Apestado,

Gran decisión una mascota para un niño, como a muchos de nosotros eso nos ha enseñado a valorar y respetar la vida y la naturaleza.

Que triste lo que cuentas sobre gente que se deshace de sus mascotas, que mal ejemplo de irresponsabilidad, enhorabuena no permitiste que tu pequeño lo viera.

Seguramente ya nos harás conocer tus graciosas historias y anécdotas con tu cachorro.

Saludos Amigo Apestado.

Silvi dijo...

Cuídalo mucho. Hace poco más de diez días perdí a mi perro. Había llegado a ser un hijo y un verdadero mejor amigo. Toma las precauciones debidas, los animalitos nos dan felicidad inenarrable, pero cuando se pierden dejan heridas que no paran de sangrar tan fácilmente.

Kojudo Mayor dijo...

Lo mismo opino yo de los parásitos intestinales. Uno les coge un cariño inenarrable hasta el punto de hacerlos parte de uno mismo. Son entrañables hasta el extremo de dejarse sentir en nuestra entraña. Tomar un vermicida o un vermífugo solo abona a ese dolor en el vientre que se siente ante el vacío que dejan detrás de ellos cuando se marchan de manera tan abrupta.

Esa es la clase de idiotez que se puede decir, cuando no damos u otorgamos la proporción adecuada a las cosas. Encariñarse con una mascota no es algo malo, es lindo y humano. Elevar a dicha mascota a la categoría de ser humano y brindarle afectos y atenciones que mejor le vendrían a otro ser humano necesitado, una verdadera aberración.

Ayer atropellé a un perro. No fue mi culpa, el animal estaba suelto y salió de la nada. Frené, hice lo que pude para evitarlo, pero terminó debajo de mi auto. (No se preocupen, no le pasó nada a mi auto) No me detuve.

Si hubiese sido un ser humano, no estaría visitanto este foro, pues la situación hubiese sido todo lo contrario a lo que hice con el perro. Me hubiese bajado, socorrido al herido independientemente de quién es la culpa y lo hubiese acompañado hasta el hospital. Luego hubiese lidiado con las autoridades y bregado con las consecuencias. Cualquier consecuencia hubiese sido minúscula, comparada con el agravio de conciencia y la culpa que no me permitirían vivir, si hubiese actuado de similar manera al atropello del perro.

Hay que dar una proporción real de las cosas. Hay que enseñar a los hijos esa connotación.

john table dijo...

coditidiano,real,tranquila me gusta esta historia...
un saludo desde las islas canarias.

LOLA dijo...

AL FIN TE PUSITE LAS PILAS APESTADO.

YO TENGO ANIMALES DE TODA CLASE A MI LADO...INCLUYENDO HOMBRES.

SI NECESITAS LA HEMBRA ME DICES...LA MÍA ES BIEN LINDA Y ARRECHA.

LOLA CIENFUEGOS

Nesty dijo...

Me ha gustado mucho tu blog, te felicito por tu buen trabajo. Espero que sigamos en contacto, yo agregare tu URL a mi blog para seguirlo con frecuencia.

Saludos desde Cuba

mis blogs

http://lavozdecuba.blogspot.com

http://vivacubalibre-habana.blogspot.com

OZNES dijo...

Ursula K. Le Guin, y Jean Paul Sartré en mi blog
www.oznes.blogspot.com

desifra lo pestilente de la fenomenologia y los dragones

Petite dijo...

bien... realmente deberíamos seguir tu ejemplo. Cacho que adoptar un perrito sin futuro es de lo más loable.
Felicidades, que los runitas, son los más fieles :)

LUIS VELA III (EL NEGRO) dijo...

OK..

He podio darme cuenta luego de tus 120 episodios, leìdos de un tiròn. Que tu apestada existencia es un goze. Desde tu irritabilida por tu concuñado, el escozor por tu suegra que a veces te salva, la nostalgia por tu suegro. De ser un ama de llaves a un portero de una hostal nisecuantitos. Tu idea de la hostal en la casa de tu abuela, esa vìa que te sacarà del hoyo en donde te encuentras ojalà que se te haga.
Me gustò los socof, me acordaba de las fàbulas que creaba hace tiempo.
Bue..
Un gusto encontrar tipos bakanos, con historias sui generis como el que cantaste junto con los esposos de las amigas de Macarena juas juas..
Tu tan cultivado y viendo los culos rechonchos de gringas una desgracia en verdad.


Y si no, no hay carrusueles en Quito?..

Un abrazo apestado.

Psd: La gente que no dà la cara nunca me a gustado pero tu justificaciòn es otra escusa màs por la que la gente te encuentra apestadamente atrayente..

jejejeje



LVIII

Anónimo dijo...

El cojudo mayor sí que hace gala de su nombre! Me pregunto quién le dio la batuta para hablar tantas cojudeces con tanta autoridad.

Martín dijo...

Un cague de risa.

Nelson dijo...

felicidades apestado por tu estilo y forma de escribir. Es una pena que profesionales con mucho talento no encontremos desempleados y ejerciendo meras ocupaciones