08 noviembre, 2006

Capítulo 51


Con los cincuenta dolaretes que me gané como guía turístico improvisado compré una película de Wim Wenders, con la ridícula traducción de Viene golpeando, la película infantil La casa de los sustos, para Samuel y un el concierto de Muse, Hullabaloo, que dio en el 2002 en el Zenith de París. Una vez estuve ahí durante un concierto de Bob Dylan y de Tom Petty. Estuve lejos, muy lejos del escenario, pero en compañía femenina. Junto a nosotros, un grupo de parisinos nos brindó un poco de hachís. Yo estaba como atontado, al principio, ante una multitud tan extravagante: después de todo fue mi primer concierto masivo, unas 10 mil personas latiendo al ritmo de la harmónica de Dylan, entonando Rainy Day Woman, aunque con sonidos guturales, eso sí.

Pero bueno, Muse, vuelvo a Muse. Confieso que nunca lo había oído pero la descarga que despide en su concierto es para dejar atónito hasta el espectador de pantalla, como yo, apestado amante de la buena música pero que sufre un ayuno forzado de todo lo que se desarrolla en un escenario.

Hace unos meses fuimos con Macarena y Samuel a un concierto gratuito y vespertino donde tocaba Sudakaya, en la Alianza francesa. Y sí, me gusta, me gusta mucho Sudakaya, me gusta el Dub. En esa ocasión éramos nosotros los más viejos y el más joven de todo el concierto. Samuel saltaba en mi espalda que daba gusto cuando cantaban Me opongo, pero entonces no me di cuenta de que más tarde el dolor me recordaría que los cuarenta pesan. Macarena, en cambio, recuperó en esa salida diez años. Con el rabillo del ojo veía su juventud florecer tras la camiseta roja que pronunciaba sus exaltados pechos, captando toda la atención de un entorno poco discreto.

Al salir, caminamos hasta encontrar un par de cervezas frías y un helado gigante. Esa fue la última vez que asistí a un espectáculo.

8 comentarios:

Mirabella dijo...

A veces gratifica disfrutar de algo que nos gusto, sobre todo si hace tiempo que no lo hacemos.
Saludos,

Anita dijo...

Tu humor me recuerda que el humor alimonado es escaso.
Por aquí de visita
Ana

Atrapasueños dijo...

a veces cuando leo cosas de este tipo siento nostalgia y hasta pienso que daria media vida por volver a compartir momentos parecidos a ese con mi ex y mi cachorrito

Fargok dijo...

olé.
(Voz expr.).
1. interj. U. para animar y aplaudir. U. t. c. s.

Esto dice la RAE.

Entonces pues, gracias por el aplauso.

Saludos desde México.

Fernando Naranjo E dijo...

No me cabe duda de que cada vez se te siente menos apestado, compadre, por más que insistas. La fragancia de tu vida es, en todo caso, motivadora y lo menos resistente que te puedas imaginar. En realidad me intriga saber cuando admitirás que de apestado te queda tan poco

OZNES dijo...

traducción:

Se feliz porque "Macarena" tiene lo que debe tener en buena cantidad, y todo para ti, ... hasta ahora solito

Mirabella dijo...

vuelvo a leer cap 51, y sigo creyendo que ojalá te pudiera leer a diario.

pastv dijo...

Paso de visita. Saludos y suerte.

ps. a mi tamb me gusta sudakaya...