02 marzo, 2010

Capítulo 135 (El Apestado)

Ya me pasó el chuchaqui por la pérdida del dinero. Cerca de mil dolaretes significan para mi cinco meses de pago de la escuela del hijo, casi cincuenta meses del pago del teléfono, cuatro meses bien repartidos de comida, siempre y cuando la suegra se digne en invitarnos al menos un día a la semana, y nos mande la viandita para la noche, y las galletitas Oreo para el niño, y la crema hidratante para la tersa piel de los muslos de la Macarena.

Pero en fin, el dinero no es más que eso. Además, sé que otras la pasan peor, por lo que no conviene la queja, no en ese ámbito al menos.

La pestilencia viene esta vez por el lado de la mentada crisis de los 40, sobre la cual ni me había enterado a no ser por mi mujercita que me tiene pelético con eso de que he vuelto a mis hábitos de veinteañero, dejándolo todo regado por ahí, sin levantar los platos de la mesa, usando malas palabras que afectan al niño, actuando con despreocupación incluso frente al hecho de haber perdido dinero.

Lo que pasa es que por primera vez en años logro relajarme. Antes iba por la vida todo compungido, con el orto hecho un solo puñete a la espera de que la cuenta de la luz me deje a oscuras mientras intentaba recoger monedas bajo los cojines de los sillones del hostal donde trabajo. Sé que la cosa no durará una eternidad, pero al menos tengo derecho a un poco de relax sin que me vengan con esa pendejada de que estoy viejo y que por eso quiero volver a ser joven. Claro que me la saqué diciéndole que son percepciones de la pre menopausia, con lo que, por cierto, salí más apestado que otras veces pues toqué el tema más prohibido de la mujer que se acerca a los cincuenta.

Así que por ahí va la vida: mientras intento relajarme con mi hijo y Bob Esponja en la caja boba, la mujer me recrimina; y cuando salgo con una defensa, poco delicada, lo reconozco, recibo la espalda durante la noche, y no es que esté hablando de ninguna posición de esas eróticas, no, solo me refiero a la indiferencia, al enojo, a la pestilencia que a veces brota en las relaciones de pareja y frente a la cuales, me ha enseñado la vida, no queda más que esperar, o comprar flores. Pero qué pereza, ¿digan?

Ya que estamos, si quieren sacarme un sonrisa, denle clic al link ese que dice que concurso por el mejor blog del Ecuador, no vaya a ser que me gane la cantante Mackilff.

6 comentarios:

Martín dijo...

Ya hice cliff... Mckclick sigue en la delantera. Lo veo y no lo creo.
Exitos.
M.

Tofu - sensei dijo...

Sí apesta en verdad ser víctima de los reguetoneros miserables y defendidos por cejones humanistas. Eso apesta peor el el suero de un cáncer de cérvix estadío cuatro.
Pero en fin, mi amigo, mantengámonos fuertes, que mas que sea en escapismos somos felices un rato.
Un abrazo.

sandra dijo...

Me topé de casualidad con tu blog, me parece super divertido asi que me voy a quedar por aquí.
La mejor forma de superar cualquier mal momento es buscarle el lado humorístico, aunque a veces sea bien negro :) felicitaciones!

te invito a que visites mi blog micafeblog.blogspot.com

Saludos.

LUIS VELA III (EL NEGRO) dijo...

Y yo con la de los 30, (1 año y 2 meses más) toda se va y no regresa loco.

LOLA dijo...

Mira Apestado.... a esa edad se te desatan las hormonas...y pobre de la q se te cruce...sigue haciéndote el cojudo con la Maca y no cometas alguna cagada.

LOLA CIENFUEGOS

Jorge Luis Pérez dijo...

Futuro clásico: "recibo la espalda durante la noche, y no es que esté hablando de ninguna posición de esas eróticas"